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::: Dorotatxu :::

EL CORAZÓN Y LOS ANDARES DE LA IGLESIA

Me van a permitir comenzar este artículo con el siguiente axioma: “Sólo lo inteligible es capaz de interpretarse, y sólo lo que es auténticamente amable es digno de amor”.

Pretendo a partir de él contrarrestar algunas interpretaciones injustas que tanto algunos miembros de los colectivos de homosexuales, como algunos miembros de la Iglesia Católica, mantienen sobre sus respectivas realidades.

Participando en este mismo blog, podemos considerar la opinión de Teófilo como representativa de hasta qué punto una persona homosexual se puede sentir afectada por determinadas posturas de la Iglesia (ver el artículo “Teófilo responde”), y también a través de este blog puede comprobarse cómo la Iglesia es consciente de que “la cuestión de la homosexualidad es una cuestión muy delicada que ha de ser tratada con extrema atención por parte de los formadores, toda vez que “en torno a ella, en cuanto a su naturaleza y génesis, en las perspectivas de soluciones y en sus límites, no existe todavía un consenso por parte de los estudiosos”.(véase el artículo “Luz para homosexuales y lesbianas”, donde quedan recogidas estas y otras declaraciones del Sr. Amedeo Cencini aparecidas en la revista electrónica Zenit, -publicación ésta que ofrece “una visión del mundo visto desde Roma”-)

Sobre estas opiniones impera y planea la interpretación de la Iglesia, quien tratando de salvaguardar los valores de la familia y de la institución del matrimonio, en ocasiones consigue afectar, escandalizar y apartar a los colectivos de homosexuales de su propia realidad.

En la mesa pues, el material de trabajo a partir del que nos dedicaremos a elaborar.

Con la sincera intención de llegar a un entendimiento, intentaremos hacer inteligible mediante este artículo el ser de la Iglesia a los colectivos homosexuales, para que puedan de ese modo interpretar y en su caso seleccionar, las opiniones que sobre su realidad viertan determinados miembros de la Iglesia, dejando para un artículo posterior el análisis de lo que yo considero el valor que hace auténticos los que aceptamos como auténticos valores de la familia y/o del matrimonio...

Para empezar, quiero decirle a Teófilo que él y yo hablamos de una misma realidad, sólo que mientras yo hablo de su corazón y de aquello que le vivifica, él señala una y otra vez los efectos que le acarrea una cojera coyuntural.

Se podría decir que juego con desventaja, puesto que el corazón de la Iglesia no podemos verlo, mientras que sí podemos percibir claramente sus andares, pero veámoslo o no, la realidad de la Iglesia es sólo una: Es algo vivo, y es algo vivo porque su vitalidad se la infunde el Espíritu de Dios.

Es esa vida la que hace que su corazón lata ininterrumpidamente a través de los contínuos avatares de la historia, y esto es así porque su pervivencia está garantizada por la ilimitada pervivencia de Dios.

Es esa vida también la que se nos participa a todos los bautizados, precisamente porque por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, somos capaces de acogerla y de vivirla, permitiendo de ese modo que la Vida de Dios viva en nosotros, para mayor gloria del Creador...

Es pues a través del corazón animado de la Iglesia como se manifiesta actuando el poder del Espíritu de Dios, y es de ese modo también como bajo su actuación y mediante nuestras obras, al tiempo que se pone de manifiesto la magnitud de su Gloria, se puede realizar en la historia el proyecto del Creador.

Pero para que esta Gloria sea patente, nuestra actuación ha de ser proclive a su manifestación, y para que su proyecto se lleve a cabo, es necesario que nosotros prestemos a sus designios la atención de nuestra inteligencia, y la adhesión de nuestra voluntad.

Así, es a través de los actos de los seres humanos como la Iglesia animada por el Espíritu de Dios camina, enderezando a través de la historia un rumbo siempre tendente a poner en evidencia la Gloria de Dios...

Esta realidad en ningún caso se ve deformada por el hecho de que a veces sus andares no resulten los más convenientes, puesto que no podemos dejar de reconocer en Ella su pureza de intención y su voluntad de, llegado el caso, rectificar.

Porque ésto es así, en los constantes avatares de la historia la Iglesia trata de medir y de sopesar las circunstancias teniendo claro que hay una serie de valores a defender como parte que son del depósito de nuestra fe.

Entre ellos se encuentra el concepto de familia como célula de la sociedad y como comunidad de vida y amor, en la que éste se comparte en una relación de justicia precisamente como efecto de la voluntaria participación en el amor.

Es aquí donde termino este artículo para pasar en uno posterior que os adelanto se llamará "LA UNISEXUALIDAD DE DIOS" a analizar hasta qué punto nuestra participación en el verdadero amor pueda verse condicionada de uno u otro modo por nuestra condición sexual, pero eso será en otra ocasión...

Os agradezco vuestra atención

LOS ADOLESCENTES Y EL ESPÍRITU DE DIOS

En una ocasión me propusieron participar en una tarea común a varios co-autores, que consistiría en tratar de explicar del modo más sencillo posible y cada uno desde su experiencia, los distintos artículos del dogma católico. Como la selección de mis co-autores fue francamente buena, el resultado también lo fue, y así es como nació el texto FE VIVIDA, del que podrán tener noticia a través del enlace correspondiente. Mi trabajo consistiría en explicar el apartado “Creo en El Espíritu Santo”, y os diré que tratando más o menos de seguir los patrones que me propusieron en cuanto a la forma, el enfoque que elegí fue presentar al Espíritu Santo desde los efectos perceptibles del Espíritu de Dios en el ser humano, con el lenguaje más proclive posible para lectores adolescentes, y con el siguiente resultado: 

  1. Me presento
 

Mi nombre no importa.

 

Esta afirmación tiene que ver con el tema que vamos a tratar a continuación, así que tendréis que permitirme utilizar un pseudónimo.

 

Intento con ello dar testimonio de algo que pretendo argumentar, y que es…

… que quien enseña, por quien aprendemos, y por quien nos hacemos fecundos en nuestra tarea es, precisamente, el Espíritu Santo…

 

De mí sólo os diré que me sé hija de Dios,

… que hace 53 años que nací, y que en su día me cupo el orgullo de dar a la Luz otros cuatro hijos suyos a mi vez…

 

Que soy licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Navarra, y que pertenezco a la primera promoción de titulados del Instituto que nos da nombre.

 

Que he hablado y he escuchado…

… y que fruto de esta escucha, es esta frase a la que sistemáticamente recurro y que hoy voy a utilizar a modo de introducción…

 

Veréis cuál es:

 

“Una jovencita de cierta edad” –mi madre- cada vez que la voluntad de Dios contravenía la mía (cosa que no pasaba muy a menudo, pero que alguna vez pasaba puesto que yo no dejaba nunca de proyectar cualquier cosa, y, al parecer, no todos mis “proyectos” eran convenientes a Sus ojos para mí), cada vez, digo, y cada vez con esta misma cadencia, mi madre me decía:

… “Todo está dispuesto por el Señor a-mo-ro-sa-men-te”…

 

¡Cuántas veces me he acordado de esta frase!

 

Vosotros os preguntaréis a ver qué es lo que puede tener que ver el Espíritu Santo con esta confidencia que os acabo de hacer, y es a mí a quien me toca explicaros que la coherencia es total,

… ¡por cuanto que el Espíritu Santo es la ternura de Dios!...

 

Su modo de ser y de actuar ilimitados…

… su grandeza…

… su condescendencia…

… su principio de dinamismo…

… ¡su vida!...

 
  1. Contenidos
 

Para centrar este concepto,

… el Catecismo de la Iglesia Católica nos habla del Espíritu Santo como de la Gloria de Dios,

… y nos dice además, que aunque el Espíritu Santo es una persona divina como lo son el Padre y el Hijo, su ser permanece escondido a nuestros ojos…

 

Si lo pensáis bien, esta afirmación es lógica…

 

¿Qué por qué, decís?

Pues…

… porque la Gloria de Dios, como la belleza, la armonía, la bondad, la juventud, los valores, las virtudes, u otras muchas realidades intangibles por ser espirituales, no son realidades visibles a nuestros ojos, sino que necesitamos que nos sean tangiblemente manifestadas…

 

Pero ¿cómo se nos manifiestan?, me preguntaréis…

¡Pues veréis!:

 

Algunas de estas realidades espirituales podemos observarlas “encarnadas” o “revestidas de materialidad”. Es el caso de las cualidades, o de lo que en metafísica se denominan “accidentes”,

… unas realidades cuya particularidad consiste en que no existen sino “en algo” o “en alguien”, ¿comprendéis?...

¡Seguro que sí!

 

Pero, en ocasiones, lo que se nos manifiesta no es una cualidad, o un “accidente” (como el color o la cantidad, por ejemplo),

… sino que lo que se nos manifiesta es un ser personal…

… un ser espiritual…

… ¡o Dios mismo!...

 

¿Y cómo se manifiestan los seres personales, os diréis?...

 

Pues el modo en que se manifiestan los seres personales es a través de su palabra…

Por la palabra las personas nos transcendemos, y así manifestamos quiénes somos, y también cuáles son nuestras intenciones…

Esto último es muy importante,

… porque son las intenciones las que dan a conocer el por qué y el para qué de nuestros actos…

 

Pero si lo que queremos conocer no es quién es y por qué hace las cosas un ser personal,

… sino que lo que queremos conocer es el modo de ser y de actuar que lo animan,

… entonces lo que tenemos que hacer es atender a las operaciones que ese ser personal realiza, es decir, ¡a sus propios actos!...

 

¿Recordáis cómo nos dice el Evangelio que “por sus obras los conoceréis”?...

Pues así es precisamente como se manifiesta y como se reconoce la Gloria de Dios…

… ¡por sus obras!...

 

Pero, ¿cuáles son las obras de Dios, os preguntaréis?...

 

Para responder a esta pregunta, San Juan nos dice que:

… “La obra de Dios es que crean en Aquel que Él ha enviado” (Jn, 6, 29)

 

En Aquel que comparte la misma Gloria del Padre, añadiría yo sólo por centrar un poco el tema de nuestra reflexión:

… su misma forma de ser y de actuar ilimitadas…

… ¡su carácter!...

Un carácter que los dos comparten, y con el que “caracterizan” y dan vida a todas las criaturas…

 

¡Pero vamos a seguir con las palabras que nos dirige San Juan en su Evangelio!

 

¿Cuál diríais vosotros que es el significado último de estas palabras?...

… ¿se os ocurre algo?...

… ¿no?...

¡Pues este parece un buen momento para que invoquemos juntos al Espíritu Santo!...

Con su ayuda todo resultará mucho más sencillo y asequible, ¡veréis!...

 
  1. Conceptos
 

La razón última de estas palabras de San Juan no está tanto en las palabras,

… cuanto en lo que acontece por su cumplimiento…

 

Pero para que entendáis esta abstracción, vais a necesitar saber un par de cositas sobre el modo humano de conocer…

 

La primera es,

… que el ser humano necesita conocer primero, para amar después…

Y la segunda,

… que el ser humano conoce de un modo “mediato”…

 

Esto quiere decir que conoce únicamente “mediante” sus sentidos externos:

… la vista, el oído, el tacto, el gusto, o el olfato…

 

Pero quiere decir también,

… que ese modo de conocimiento supone una limitación a la hora de aprehender el ser personal de Dios, porque, como ya hemos dicho,

… al ser el ser personal de Dios (valga la redundancia), intangible, los seres humanos necesitábamos que el mismo nos fuera sensiblemente manifestado…

 

Para eso se encarnó nuestro Señor Jesucristo…

… Para que conociéndole y participando de su naturaleza, pudiéramos compartir también su Gloria, tras ser elevados en la nuestra por el Espíritu Santo…

 

Cristo es quien nos manifiesta el ser personal de Dios y su designio salvífico,

… porque Cristo es la Palabra de Dios…

Pero ese designio de Amor se nos manifiesta y se nos hace realidad en Cristo, además,

… por cuanto que es en Él, y tras experimentarla, como podemos compartir la ternura de Dios…

 

Una ternura que, por transcenderse, nos da la vida…

… y que al habitar en nosotros y por contenerla, nos capacita para ello y nos hace, verdaderos hijos de Dios…

 

¡Pero mirad qué bien explica el Evangelio este concepto con la parábola de la vid y los sarmientos!...

 

El Padre es el labrador,

… el hijo la vid,

… y nosotros los sarmientos…

 

Pero así como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece unido a la vida,

… pues así tampoco podremos nosotros dar fruto por nosotros mismos, si no permanecemos adheridos a Cristo…

Frutos en abundancia con los que, en palabras de Jesucristo, “recibe gloria su Padre”…

 

¡Qué didácticas son las parábolas, ¿no creéis?!...

 

El misterioso contenido de ésta estriba en que nos dice que el ser humano ha sido creado para compartir la Gloria de Dios…

… para ser gloriosos…

Para ello fue creado “a imagen y semejanza” Suya…

 

¡Pero vamos a hablar un poquito de cómo hizo Dios las cosas!...

 

De cómo en un único acto del Amor,

… por amor,

… y para que las criaturas fueran…

El Padre,

… compartiendo la plenitud de perfecciones de Aquel que tenía su misma forma de ser y de actuar ilimitadas (el Hijo),

… por medio del Espíritu Santo otorgó al total de las criaturas su esencia y su existencia…

 

Una esencia y una existencia no ya ilimitadas como las suyas,

… sino una esencia y una existencia acordes a cada una de las naturalezas…

 

Conforme a la respectiva, y por su operación,

… cada criatura estaría llamada a alcanzar el grado de perfección que constituiría aquel fin para el que fue creada, y que no sería otro que su modo propio de compartir el amor de Dios…

 

¿Me seguís hasta aquí?...

… porque no es fácil explicar el modo en que la ternura de Dios, por transcenderse y al vivir en nosotros, nos da la vida y nos mantiene en ella para que nos plenifiquemos, ¿verdad?... 

 

De todos modos, como vosotros sois tan listos, y como confío además en que el Espíritu Santo habrá suplido convenientemente mis deficiencias…

… ¡espero que a estas alturas comprenderéis un poquito más del por qué decimos que el Espíritu Santo es el espíritu “vivificador”!...

 

¡Pero decidme!:

… ¿no os parece maravilloso?...

¡Pues así son las obras del Amor!...

 
  1. Tú puedes hacer esto vida
 

… ¡Claro que esto es únicamente el comienzo!...

¿Intuís acaso que estoy apuntando al tema de nuestra santificación?...

¡Pues así es!...

 

Porque, aunque por Amor Dios nos da la vida…

… nuestra vida tiene un sentido finalístico…

 

Dios nos da la vida…

… para que seamos…

… para que seamos sus amigos…

… y para que seamos hijos suyos, además…

 

Pero para ser hijos de Dios, los seres humanos necesitamos que nuestra naturaleza sea elevada:

… que Dios nos capacite para ser hijos suyos…

… y que nosotros actuemos como hijos suyos a nuestra vez, puesto que las criaturas nos realizamos por nuestros actos…

 

Todo este proceso se realiza en nosotros,

… en la medida en que nos compartamos con Cristo,

… y por obra del Espíritu Santo…

 

En la medida en que compartimos nuestro modo de ser y de actuar con los de Cristo, compartimos también su misma naturaleza…

… Y como es el Espíritu Santo quien acondiciona nuestro modo de ser y de actuar, elevándolos con ello y conformándolos a los de Cristo además para que así sea, decimos de Él que es santificador…

 

¿Se entiende un poquito?...

Bueno…

Pues confío en que esta comprensión nos sirva a todos para orientarnos y dirigir nuestra conducta…

… porque para que todo este designio de Amor del que estamos hablando se lleve a cabo, es necesario prestarle la adhesión de nuestra voluntad…

 

Una voluntad que ha de ser como la de María…

… Una voluntad agradecida que no haga sino contemplar en Sí las maravillas del Altísimo, para cantar de ese modo sus alabanzas…

Eso y no otra cosa es lo que yo hago en este momento…

… ¡porque veréis lo que quiero decir!...

 

Mis maravillosos hijos y aquella jovencita de cierta edad de la que os hablaba al principio, os dirían cómo soy yo:

… algo “tolosa” (porque dicen que de todo opino), y bastante “tirando a chapas”…

 

A ellos me dirijo, y a vosotros también, para deciros,

… que si de mi exposición se deriva algún rayito de luz para todos vosotros,

… contad con que el mismo proviene de la Luz del Amor…

… y con que se os alcanza por medio del Espíritu Santo, ¿estamos?

 Dorota Urbina
Aurtenechea

LA FRATERNIDAD EN EL REINO DE DIOS

¡Mirad qué cosa tan bonita he tenido ocasión de leer del P. Karmelo Gorrotxategi, S.J.!

Dice así:

 La experiencia del seguimiento (Mc. 10, 28-31) 

"Pedro pregunta por la recompensa, lo que indica que su seguimiento no ha sido puro ni desinteresado. El objeto de la renuncia deben ser Él y el Evangelio: la persona de Jesús y su mensaje. 

La frase “recibirá el cien por uno” es una fórmula conocida en la época de Jesús, aplicada a aquellos que dejaban determinadas cosas por la Ley. 

Ese recibirá aquí significa una experiencia incomparablemente mayor que la dejada; se trata de una experiencia que hay que redimensionar desde los valores del Reino. 

En la fraternidad de Jesús se compartirán numerosos hermanos y hermanas y madres; en la fe, la renuncia se convertirá en plenitud. 

La fraternidad de Jesús no será un grupo de hambrientos, sino una comunidad en que los bienes estarán al servicio de los otros y de los pobres. Se trata de una vida humana digna, desde el único lugar que se pueden compartir las cosas con los pobres. 

Jesús no revelará el modo; en cada caso, el grupo lo determinará, pero todo debe ser compartido. Abundará la fraternidad. Estará ausente la idea de dominar (patriarcalismo) representado por el padre en la sociedad hebrea.

El Padre Dios preside desde su amor de Abbá (ternura) todo el espacio de la comunidad. 

El esposo, la esposa, ambos han de compartir el mismo proyecto, por eso el seguimiento de Jesús tendrán que vivirlo en común. Nadie puede entrar en esa intimidad; constituyen una única realidad. 

Muchos primeros serán los últimos y los últimos los primeros en el Reino. Los últimos, los servidores de todos serán los primeros.

Cabe preguntarnos ¿cómo es mi espíritu de servicio?..."

Estas introducciones (que realiza previamente al "yo confieso"), constituyen la ocasión para una mayor comprensión del Evangelio en las Eucaristías que a diario preside.

Le felicito

TEÓFILO RESPONDE...

Reproduzco en esta ocasión la respuesa de Teófilo a mi artículo "LA OPCIÓN POLÍTICA DE DIOS", ya que lo considero extremadamente interesante para un debate en común ...

Dice así:

"No sé muy bien qué esperas que te responda.

Punto número uno: Si la religión se mezcla con la política y no se sabe muy bien dónde empieza una y dónde acaba la otra es por vuestra, repito, VUESTRA (porque os pongáis como os pongáis yo no soy esa iglesia) única culpa.

Punto dos: No me gusta que me dicten lo q tengo que hacer y/o pensar sin cuestionarme las cosas... Aceptar verdades absolutas (aberrantes en la mayor parte de los casos) sin posibilidad de argumentar-razonar, xq, como son absolutas, son absolutamente verdaderas es una gilipollez, y cualquiera con dos dedos de frente debería poder entender eso.

Tres: Pienso, y lo pienso firmemente, que la religión es la raíz de muchos de los conflictos que ha habido a lo largo de la historia, y ésto SÍ es un dato contrastable (iba a poner "objetivo", pero se parece demasiado a vuestras verdades absolutas de las que tanto huyo)... basta con echar mano de los libros de historia.

Cuatro: Pienso que la DEMOCRACIA es la mejor de las maneras posibles de gobernación, y eso también es un dato "razonable" (otra vez intento no usar la palabra "objetiva", ya que, aunque actualmente sean una minoría, hay mucha gente que no opinaría así. sin ir más lejos la vieja del video).Y precisamente pienso que la democracia es posible, porque la religión ha perdido fuerza (mira cualquier país del mundo en el que exista la democracia y otro en el que no exista), esa fuerza que os empeñáis en devolver, pensando (¿ingenuamente?) que van a usar vuestro dinero para ayudar a los pobres de África, cuando para lo q lo usarán será para fletar autobuses para organizar manifestaciones, mitines anti-derechos humanos, anti-socialistas y pro-peperas...

No nos engañemos... a la iglesia le revuelve más el estómago que dos hombres hagan el amor que todos los robos, los engaños, las violaciones y las guerras del mundo juntas... y esto SI debería ser un dato "objetivo" (sí... uso la palabra "objetivo", pero también pongo un "debería" delante para indicar probabilidad, no certeza). ¿Cuántas veces ha salido a la calle la Iglesia católica? Creo que en el 36 y en contra de los derechos de los homosexuales.

Escuchad la Cope sólo un día (sólo uno) y decidme si ALGO, ALGUNA COSA de la que oigáis (me da igual la hora que sea), ALGO que escuchéis al tuntún, aunque sea un programa de cocina, os parece que tenga el más mínimo atisbo de lo que tú llamas iglesia. Estoy totalmente seguro de que se parecerá muchísimo más a la opinión de la vieja que parece chiflada, pero que desgraciadamente, no lo está... o sí... o no... Lo q está claro es que hay muchísimos españoles que piensan como ella... y eso... vuelve a ser otro dato demostrable (otra vez dejo la palabra "objetividad" para otro momento).

El domingo pasado me llevé un disgusto enorme con las elecciones, ya q para mi, que me confieso homosexual (entiendo que a todos los heterosexuales os dé más o menos igual), que gane un partido que ha hecho bandera de lo que ha hecho con orgullo, bajo palio de la santa madre iglesia católica en contra de mis derechos (INALIENABLES... ¿objetivos?) como ser humano, como ciudadano, y como supuesto hijo de un dios (q, x cierto, piensa q soy una aberración), significa mucho más que unas elecciones cualquiera... y te digo por qué... aunque tampoco hay q ser muy listo para adivinarlo...

Este PP es lo más parecido a la extrema derecha que he visto en mi vida, y pese a todo, gana en votos al PSOE. La economía va de cine, no hay ningún GRAN conflicto real a nivel social, todo está en condiciones óptimas para que teóricamente, ganara el PSOE de calle, sin embargo, no es así. Y ahora vemos con qué ha hecho campaña el PP, no lo olvidemos, una campaña totalmente orquestada desde la COPE y el MUNDO. 11-M, ETA, y "la familia"... que no es más que una forma muy bonita de decir "¡quitemos derechos a esos degenerados de los maricones!"... ¿O es que la mía no es una familia a la que hay q apoyar-proteger?. Parece q no...

Si gana el año q viene (y lo hará), no quiero ni pensar lo q hará... y lo peor de todo, es que tendrían toda la legitimidad del mundo, ya que no han engañado a nadie, han tenido los huevos de decir algo a la cara q es a todas luces políticamente incorrecto (aunque parezca una ironía alabo su "honestidad"). Han ido hasta el constitucional incluso (sin contar con la humillación que para mi es ver a miles, cientos de miles, o millones de personas si hacemos caso a la COPE en la calle clamando en contra de mis derechos, en contra de los derechos de cualquiera) para que se aboliera la ley de matrimonios homosexuales. Lo dicho... si ganan el año q viene...

Y ahora en un plano "espiritual"...Personalmente me da mucha más tranquilidad la ciencia, las matemáticas, la naturaleza, el amor... pero el amor de verdad, no el que me quieran imponer unos degenerados temerosos del sexo, la libertad, la razón, el librepensamiento, la ternura... y nada de eso me lo da tu religión...

Ojala triunfe siempre la razón... la lógica... la ilustración... la palabra... la belleza... y si dios existe, que sea un dios bueno... bueno y sabio, que no necesite ser adorado para dar su amor. Nunca he entendido qué puede ganar 1 dios todopoderoso con que le adoren... me parece 1 pensamiento tan... ¿infantil?... o sádico, y no sé cuál de las dos es peor... Un dios que quiere ser adorado, x necesidad debe ser, como poco, un dios vanidoso.

Yo nunca diré q no exista Dios, xq no soy tan idiota ni osado y no lo puedo demostrar, lo q sí puedo decir es que la iglesia de hoy en día es la extrema derecha a la que desgraciadamente tú apoyas, aunque seas incapaz de verlo...

Pero quién sabe... quizás algún día os quitéis la venda de los ojos... Pero eso debéis hacerlo vosotros mismos, desde dentro, desde vuestra razón (que es distinto a LA razón), no porque yo lo diga... xq, a diferencia de vosotros, yo sí considero que pueda estar equivocado, y puedo rectificar, vosotros no... ¿o sí?...

Hace poco el papa dijo q ya no había limbo para los niños q hayan muerto antes de ser bautizados... Me pregunto cuánta gente habrá sufrido lo indecible pensando en su hijo en un limbo inexistente... Quién sabe... quizá algún día también pidan perdón por el daño que nos han hecho... aunque lo dudo... es mucho más sencillo poner a calentar de nuevo los hornos crematorios...

Por cierto... y aunque parezca una obviedad... la homosexualidad puede ser muchas cosas, pero por encima de todas ellas, al menos en mi caso, y aunque nunca pueda llegar a demostrárselo a nadie, es Amor.Se parece bastante a tu idea de iglesia, no crees?

Quiero q quede claro q nunca pretenderé que dejéis de creer en dios... entiendo perfectamente q lo hagáis y me parece perfecto... A veces yo también me lo pregunto sacando mis propias conclusiones que difieren de las tuyas... Lo q sí pretendo es mostrar las consecuencias de los actos q lleva a cabo vuestra iglesia... una iglesia muy terrenal y tangible...

Estoy convencido de q si existe un dios, y si es bueno, por necesidad lógica tiene q aborrecer esta iglesia... de lo contrario... mi alma ya está perdida... Reza por mi.

Respondida."

Si tienes la bondad, Teófilo, lee mi artículo sobre la homosexualidad que publiqué en este blog el mes pasado. Se llama LUZ PARA HOMOSEXUALES Y LESBIANAS.

En breve prometo contestar más largamente a tu valiosa aportación, pero de momento te diré que una Iglesia que no convoque a la unidad no es auténticamente Iglesia, porque la Iglesia es Madre; y que una Iglesia que no admita la diversidad, tampoco lo es, porque todos los cristianos tenemos, por obligación, que entendernos y comunicarnos en el verdadero Amor.

Otra cosa es que quepa la defensa de la familia como institución en la que se practique como diría el Sr. Viladrich un "amor justo"; un amor debido "en justicia" en tanto que sus miembros se entregan en una comunión de su intimidad.

Pero como tú dices, hay en la actualidad (aunque en realidad siempre los ha habido) otros modelos de familia (monoparentales, parejas de hecho del mismo género...) en las que esa común-unión también existe y en las que, aunque se vea excluída en su caso la generación de indivíduos de su misma especie, son capaces de generar y de compartir un amor que tiene las características y la capacidad de generar auténtica vida como pienso próximamente desarrollar.

Agradezco tu sinceridad y hasta pronto.

 

 

EL "CARPE DIEM" DEL AMOR

Tras pasar una agradable tarde de amigos, pretendo mediante este artículo contestar a una serie de cuestiones que se plantearon, todas ellas relacionadas con las circunstancias y el supuesto amor existente entre en una pareja, uno de cuyos componentes (una mujer de 62 años a la que no puedo llamar señora puesto que un/una auténtic@ señor o señora, lo son precisamente por actuar correctamente, aún y valorándolas,  por encima de las circunstancias) defiende que la relación amorosa existe mientras existe (es decir "aquí y ahora"), mientras que el otro componente piensa (o mejor pensaba), que el amor es entrega, compromiso, generosidad, común-unión...

Como él realmente le ama, pese a mantener una escala de valores a lo largo de toda su vida, al parecer sólo por estar con ella renuncia en este momento a su concepto del amor, aceptando encuentros casuales, planteamientos de vidas independientes, y una supuesta "libertad" de cada cual de manera que dejan su permanencia como pareja a una opción libre de la voluntad.

 Me causa dolor esta actitud de ambos por lo que supone de empobrecimiento del amor, y aunque en el caso de ella resulta evidente una menor formación, me temo que la renuncia de él pasa por una momentánea inconsciencia y por su cesión ante un "impulso amoroso" que poco o nada tiene que ver con el verdadero amor.

 Lo que quisiera decirles a través de estas líneas, es que el "carpe diem" no existe en el amor, y que no existe sencillamente porque el amor es perenne.

Tampoco está condicionado por las circunstancias, puesto que la verdad, la bondad, la belleza y la tendencia a la común-unión del genuíno amor sencillamente nos transcienden, y es únicamente cuando participamos de esa unidad, verdad, bondad y belleza que nos trascienden, cuando lo que podemos sentir o ambicionar como personas es auténticamente amor

Déjenme ahora decir, que sólo se participa del genuíno amor amando, pero amando genuinamente.

No porque nos queramos en función de las circunstancias, sino porque sabemos que el verdadero amor existe,  y porque nos decidimos a participar voluntariamente amando, de un amor que nos trasciende y que es verdaderamente amor.

Pero mi querido amigo, ¿todo esto tú ya lo sabías, no? (me refiero, evidentemente, a la parte más débil ¿¿?? de la relación)...

Con cariño....

FILOSOFÍA DE LA EDUCACIÓN RELIGIOSA

La educación consiste fundamentalmente en el crecimiento personal. 

Crecer en ese sentido es el resultado inmanente –un resultado cuyos efectos permanece en nosotros- de las operaciones de nuestra inteligencia, de nuestra voluntad y de nuestros sentimientos, es decir, de nuestras operaciones de naturaleza intelectiva, volitiva y afectiva. 

Es la capacidad de evolucionar en ese sentido de los seres humanos lo que posibilita su educación, y es la posibilidad de que ese proceso se lleve a cabo progresivamente lo que posibilita que el educando desarrolle sus dimensiones material y espiritual de una manera sistemática y ordenada, siempre que empeñe en ello su voluntad

Confiando en la capacidad de crecer en unidad y coherencia de los enseñandos, el verdadero enseñante es el que sabe, pese a las dificultades, mirar a los ojos al alumno y esperar de él. 

Pero lo que caracteriza a la verdadera instrucción no es el saber algo, sino saber para qué se sabe, y qué relación guarda con lo supremo y más esencial. 

Es necesario en ese sentido, recuperar una auténtica filosofía de la educación, capaz de ordenar saberes más concretos, más empíricos, más descriptivos, en función de Aquello que constituye lo más supremo y esencial para el ser humano: Dios. Es esta es, a mi modo de ver, la filosofía que ha de informar toda nuestra actuación como enseñantes, ¿no lo creen Vds. también?.  

 

LA OPCIÓN POLÍTICA DE DIOS

Contesto con este artículo, a un comentario que me enviaba Teófilo y que titulaba "una, católica, apostólica y románica"...

Su comentario partía de la indignación que le provocaba un pequeño vídeo aparecido en internet y que Vds. podrán encontrar en la siguiente dirección: http://www.youtube.com/watch?v=SOiMRksAlbU&mode=related&search.

Mi contestación sería la siguiente:

“Yo creo que esta señora, en el fondo se está quejando de su pensión (perdona esta pequeña broma)...Sencillamente es una opinión absurda, y tú deberías saber distinguirlo.

Mira: en democracia estamos todos, y todos sabemos lo que es una democracia (al menos teóricamente), pero con la edad todos tenemos un paraíso perdido, y el de esta señora está claro que lo sitúa en los tiempos franquistas. Lo malo es que tendemos a mezclar nuestros deseos con la realidad hasta el punto que ésto condiciona nuestra visión de los hechos y nuestra conducta, y eso es lo que le está pasando a ella, pero la realidad se impone, nos guste o no.

A ella le causa disgusto; a nosotros (la democracia) no. Lo que lamento, es que (como viene siendo habitual) nos encontremos relacionada una corriente o una opinión que no deja de ser política, con Dios.

Dios no es algo que se pueda monopolizar, puesto que nos transciende, y eso quiere decir que está por y para todos. Que, como dice el Evangelio, hace nacer la luz “para buenos y malos”...No quiere decir que cuantos nos proclamamos católicos, apostólicos y romanos seamos “los buenos”, y el resto “los malos”, sino que para Dios no existen categorías.

Sólo Él conoce nuestra intención, y sólo a través de ella nos relacionamos con Él, y en ese sentido, no somos quiénes para juzgarnos unos a otros (también nos dice el Evangelio “no juzgues y no serás juzgado; no condenes, y no serás condenado”).

Eso no quiere decir que no podamos, y además debamos, calibrar lo que es objetivamente bueno, y lo que es objetivamente malo, o dicho de otro modo, qué situaciones o qué decisiones son moralmente buenas o malas en función de que contribuyan de una u otra manera a nuestro desarrollo espiritual y personal.La Iglesia tiene un papel garante de estas interpretaciones, pero siempre que las mismas sean conformes al Evangelio, es decir, que estén informadas por el Espíritu del Amor.

Pero como la Iglesia está compuesta por seres humanos (y la Iglesia somos todos, no únicamente la jerarquía), es ahí donde caben los errores que a veces tanto hacen sufrir. Tú también eres Iglesia, y como tal, siempre que actúes conforme al Evangelio (es decir, del modo más humano posible puesto que su contenido no hace sino iluminar una vida auténticamente humana y merecedora de ser vivida), eres un ser libre que puede decidir hasta qué punto determinadas opiniones o comportamientos pueden condicionar tus conceptos y tu actuación.

Verás que actuando de este modo, aparte de hacer uso de tu libre albedrío, los sentimientos que esto te provocará serán los propios de una gozosa alegría. Son unos efectos sensibles, además. Te hablo de la paz: de la paz del espíritu.

Mira:

Tú también cometerás errores. A veces involuntariamente. De los errores no se deriva la paz, pero nos sirven para corregir el rumbo hacia ella, y de ahí es de donde se deriva la necesariedad del magisterio de la Iglesia.

En este punto tienes que distinguir el magisterio auténticamente evangélico (que sin ser así dejaría de ser magisterio), de las opiniones de algunos de los miembros de la Iglesia por muy encumbrada que sea su misión.

Cuenta con que, en tanto que compuesta por seres humanos, también en sus opiniones cabe el error (más detectable cuando se trata de relacionar a Dios con temas u opciones políticas), pero piensa que el auténticamente error por nuestra parte sería no distinguirlo.

Puesto que desgraciadamente esta asociación se ha dado en suficientes momentos de la historia, el tipo de reacciones que pueden provocarse entre personas como la que observamos en la señora del vídeo que me remites son las propias de personas que, creyéndose en posesión de la verdad (¿?), mezclan, confunden e identifican la verdad con sus propios deseos y paraísos, no dándose cuenta de que una y otros para un cristiano, están auténticamente en manos de Dios.

No se qué te parecerá cuanto argumento...Espero tu contestación....” 

 

CONVERSACIONES CON MARTIKA

El texto que aparece a continuación, tiene su origen en una tarea que mi querida Martika y yo teníamos en conjunto. Se trataba de introducir la ceremonia del bautizo de mi nieto Pablo.

Ella es una persona muy querida para mí, de la que forma parte de su experiencia el hecho de que fué bautizada, hizo la Primera Comunión y se confirmó en una misma ceremonia y a los 18 años de edad.

En su introducción (anterior a la mía), ella quería valorar muy positivamente su experiencia, al tiempo que alababa también la coherencia de sus padres por haber permitido que su opción fuera libre y en el momento en que su maduración fuera la adecuada. También le resultaba imposible creer que Dios no estuviera también en otros niños, aunque no estuvieran bautizados...

En este texto, yo trataba de contra-argumentar su razonamiento con el siguiente resultado:

“Querida Martika: 

De entrada no tengo ni idea de por dónde empezar, pero sí tengo claro que me gustaría comunicarme contigo hasta llegar a compartir una visión lo más acabada posible del Sacramento que el día 12 se va a celebrar. 

Mira:  

Yo creo que a un niño se le bautiza,  no esperando que comprenda lo que a través de su Bautismo acontece, sino porque somos conscientes de que lo hacemos por su propio bien. 

La conciencia y la aceptación de su condición de cristiano será el objeto sobre el que recaiga la Gracia y la virtualidad del segundo de los Sacramentos: la Confirmación. 

Con el Bautismo, nosotros no le damos ni le quitamos al niño nada: tampoco mediamos ni manipulamos su libertad.

    •  Sencillamente es Dios quien se persona en su alma,
    •   y nosotros lo favorecemos, conocedores de que de ello depende su plenitud humana y su auténtica felicidad. 

Y aunque es verdad que la presencia de la Santísima Trinidad en el alma humana no puede circunscribirse a una actuación humana concreta por cuanto que la transciende (me refiero a la celebración de un Sacramento propiamente dicha), también lo es que el Sacramento del Bautismo es el modo ordinario previsto por Dios para que se establezca la comunicación entre los seres humanos y Él. 

Esto no excluye la posibilidad de que Dios se comunique con un ser humano del modo que estime conveniente, en el momento que estime conveniente, o según su voluntad, ni tampoco la posibilidad de que a través de las obras de ese ser humano y porque esto sea así, se manifieste en él mismo actuando,  de un modo idéntico a como se verifica a través del Sacramento del Bautismo si ésa es su voluntad,  la presencia y el poder de Dios. 

Espero que mi razonamiento pueda aportar algo de luz a la conversación que venimos manteniendo, y que nuestro diálogo siempre se desarrolle con el mismo afán de amor a la verdad. 

Te quiere, tu tiísima (ella me llama así)”.