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::: Dorotatxu :::

VELAD Y ESTAD PREPARADOS

Después de haber instruido a los discípulos en el correcto uso de las cosas, Jesús les exhorta sobre el correcto uso del tiempo. El P. Cantalamessa, comentando los textos correspondientes al domingo XIX del tiempo ordinario del ciclo C, dice así:

 "Desearía proseguir en la línea de Jesús y añadir también yo una imagen y una parábola. Se trata del Himno de la perla que se remonta a la literatura de Oriente Medio del siglo I o II d.C. y que se nos ha transmitido por el apócrifo Hechos de Tomás.

Trata de un joven príncipe enviado por su padre de Oriente (Mesopotamia) a Egipto para recuperar una determinada perla que ha caído en manos de un cruel dragón que la custodia en su cueva. Llegado al lugar, el joven se deja descaminar; se sacia de un alimento se le habían preparado con engaño los habitantes del sitio y que le hace caer en un profundo e inacabable sueño. El padre, alarmado por el prolongamiento de la espera y por el silencio, envía, como mensajera, un águila que lleva una carta escrita de su puño y letra. Cuando el águila sobrevuela al joven, la carta del padre se transforma en un grito que dice: «¡Despiértate, acuérdate de quién eres, recuerda qué has ido a hacer a Egipto y adónde debes regresar!». El príncipe se despierta, recupera el conocimiento, lucha y vence al dragón y, con la perla reconquistada, vuelve al reino donde se ha preparado para él un gran banquete.

El significado religioso de la parábola es transparente. El joven príncipe es el hombre enviado de Oriente a Egipto, esto es, por Dios al mundo; la perla preciosa es su alma inmortal prisionera del pecado. Él se deja engañar por los placeres del mundo y se hunde en un tipo de letargo, o sea, en el olvido de sí, de Dios, de su destino eterno, de todo. Le despierta, en este caos, no el beso de un príncipe o de una princesa, sino el grito de un mensajero celestial. 

Para los cristianos este mensajero enviado por el Padre es Cristo, que grita al hombre que se despierte, que esté alerta, que recuerde para qué está en el mundo. La exhortación: «¡Estad preparados!» no es una invitación a pensar en cada momento en la muerte, a pasar la vida como quien está en la puerta de casa con la maleta en la mano esperando el autobús. Significa más bien «estar en regla». Para el propietario de un restaurante o para un comerciante estar preparado no quiere decir vivir y trabajar en permanente estado de ansiedad, como si de un momento a otro pudiera haber una inspección. Significa no tener necesidad de preocuparse del tema porque normalmente se tienen los registros en regla y no se practican por principio fraudes alimentarios.

Lo mismo en el plano espiritual. Estar preparados significa vivir de manera que no hay que preocuparse por la muerte. La receta para disfrutar de esta tranquilidad es vivir en gracia de Dios y sin pendencias graves con Dios o con los hermanos."

 Me parece una reflexión muy acertada y, como me sucede con el P. Gorrotxategi, os recomendaría su lectura previamente a la audición del Evangelio de la Eucaristía de hoy.



LAS COSAS DE LA BIBLIA

Mirad qué cosa nos remite Txebox. A mí me ha parecido tan divertida como absurda. A ver a vosotros lo que os parece...

"La doctora Laura Schlessinger es una conocida locutora de radio de los Estados Unidos que tiene un programa en el que da consejos en directo a los oyentes que llaman por teléfono. Recientemente saltó la polémica (y más cuando se mezclan temas de religión y homosexualidad, donde cada persona interpreta lo que dice Dios y la Biblia de una manera distinta) cuando la presentadora atacó a los homosexuales. Esta locutora ha dicho recientemente que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el Levítico, versículos 18 a 22 y, por tanto, no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia.. Lo que a continuación transcribimos es una carta abierta dirigida a la doctora Schlessinger escrita por un residente en los Estados Unidos, que ha sido hecha pública en Internet (no tiene desperdicio).

Querida doctora Schlessinger:

Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que el Levítico, en sus versículos 18 a 22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final. De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas:

a) Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y como indica el Éxodo 21,7. En los tiempos que vivimos, ¿qué precio piensa que sería el más adecuado?

b) El Levítico 25,44 establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mexicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar
este punto? ¿Por qué no puedo poseer canadienses?

c) Sé que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras esté en su período de impureza menstrual (Lev 5,19-24). El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo está o no? He intentado preguntarlo, pero bastantes mujeres se sienten ofendidas.

d) Tengo un vecino que insiste en trabajar en sábado. El Éxodo 35,2 claramente establece que ha de recibir la pena de muerte.¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría apañar usted este tema de alguna manera?

e) En el Levítico 21,20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del cien por cien? ¿Se puede relajar un poco esta condición?

f) La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que esto está expresamente prohibido por el Levítico 19,27. ¿Cómo han de morir?
g) Sé gracias al Levítico 11,6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Aún así, ¿puedo continuar jugando al rugby si me pongo guantes?

h) Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levítico 19,19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes(algodón y poliéster). Él, además, se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Lev 24,10-16) ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Lev 20,14)

Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable."

LA ELECCIÓN DE PEDRO

Como comentario al artículo EL POR QUÉ Y EL CON QUÉ DE NUESTRAS RAZONES, aparece una intervención de Joaquim que dice lo siguiente:

"Me pregunto qué tendrá que ver el magisterio de la Iglesia con lo que dijo Jesús. Puesto que en Mateo hay una perícopa en la que habla de formar una Iglesia, se tiende a leer que la Iglesia que tenemos es la que quería Jesús. Eso es leer lo que “queremos” leer. Dar por sentado el significado del texto, y eso no es así. En el contexto apocalíptico de fin de los tiempos de Jesús la institucionalización de una organización como la que tenemos no podía tener ningún sentido. Es un simple absurdo. Creo que más bien pensaba en una asamblea escatológica guiada por el Espíritu. Lo que tenemos es precisamente aquello contra lo que él luchó. A veces, las falsificaciones de la historia no hay que buscarlas en recónditos archivos, sólo hay que saber “mirar” lo que se tiene delante de los ojos. Por otra parte, los apócrifos pueden ser interesantes en muchos sentidos, pero no en cuanto a revelaciones extraordinarias del Jesús real. (De acuerdo con el último párrafo)."

También, y relacionada con el artículo "LA PERSONALIDAD DE JESÚS" nos encontramos con esta su segunda intervención:

Todos los dioses son el Señor. Pilatos quizás era un desalmado pero tenemos que reconocerle el mérito de haberse preguntado de forma retórica sobre qué es la verdad. La religión no es una repetición de ritos o frases, es una búsqueda constante. Y la cristiana es uno de los caminos posibles. No creo que sirva de mucho mortificarse preguntándose uno continuamente si Jesús es Dios encarnado o no. La imagen es hermosa pero es una aporía. Lo importante es la enseñanza que, después de dos mil años, podemos continuar adaptando en la búsqueda. Para el que tiene una buena poltrona que Jesús sea Dios es esencial (no es relativo); para los que no la tienen puede ser o no esencial pero en cualquier caso la dirección de dicha creencia tiene otra dirección más íntima. La de buscar y encontrar a Jesús en nuestros congéneres, sobretodo en los que sufren, formando una verdadera ekklesia” 

Desde luego, comparto tu sentido de Iglesia como comunión y como llamamiento, pero lo que la Iglesia es, y lo que Cristo es, me temo que no sea cuestión de nuestras interpretaciones. Son ellas precisamente las que nos desvían, y frecuentemente son efecto de los errores de interpretaciones ajenas.

 

Realmente la experiencia de Dios es algo íntimo, y en su formulación e intento de concreción avanzamos o al menos lo intentamos a lo largo de toda la historia. Pero piensa que es algo sencillo, Joaquim. Que si Dios se ha manifestado ha sido para que le comprendiéramos, aunque el resultado sea que en ocasiones nosotros lo complicáramos.

 

Mira:

 

Cristo es Cristo, y la Iglesia es Iglesia para cuantos compartimos ambas realidades, porque en ellos y a través de ellos se manifiesta actuando el Poder del Espíritu de Dios.

 

Es a través de nuestros actos también como el Espíritu de Dios se manifiesta. Para ello nacemos capaces, pero para ello tenemos también que estar capacitados. Es en la medida en que somos así, seres capacitados, como podemos convertirnos en hábiles instrumentos en las manos de Dios, aunque para ello tengamos que rendir a sus proyectos nuestra voluntad.

 

Somos seres habitados, actuados por Dios quien actúa a través nuestro. Fue Cristo quien adquirió para nosotros esa condición: una persona humana en quien habitaba la plenitud del Espíritu de Dios.

  

Así, merced a la gracia creada y a la aceptación de la voluntad de su Padre para con Él de Jesús de Nazaret, por compartir su humana naturaleza somos Iglesia, una institución a través de la que actúa como te digo el Poder del Espíritu de Dios.

 

Esta es una realidad objetiva. No porque pueda fijarse con más o menos rigor cronológicamente, o porque una serie de pensadores le presten más o menos credibilidad, sino porque la acción del Espíritu es comprobable antes, ahora y siempre.

 

Porque era el Ungido, y porque sobre Él actuaba el Espíritu de Dios, Cristo adquirió para nosotros esa condición.

 

Puede haber maneras de entenderlo, pero sólo hay una cosa que entender. Esa realidad, preexistente al pecado original y que en Cristo se regenera, no es otra cosa que la Iglesia, Iglesia que llegará a su plenitud al final de los tiempos. Mientras tanto, el pueblo de Dios co-existe, actuando y actuado por cuanto que en él habita, por el Espíritu de Dios.

 

Dentro de esta común-unión en el Espíritu que tuvo su origen y realización en la persona de Jesús de Nazareth, hubo dos personas especialmente significativas. Una de ellas fue María, y la otra precisamente San Pedro, de quien hablamos hoy. Estoy convencida de que la razón para la elección de ambos fue la de su especial capacidad de discernimiento ante la auto-manifestación de Dios.

 

En el caso de María, Dios no eligió a una persona leída, ni a alguien poderoso como la mujer de Caifás, por ejemplo, sino a una persona capaz de acoger la Palabra de Dios, y en el caso de San Pedro, también se justifica esta opinión puesto que él fue el único capaz de reconocer en el Cristo, al Mesías: al auténtico Hijo de Dios.

 

Fue este discernimiento el que motivó que en ese momento Jesús le entregara las llaves de su Iglesia. No se trata de dominio, puesto que la Iglesia es una construcción de piedras vivas de la que Cristo es la Piedra Angular y en la que habita el Espíritu Santo, sino de discreción.

 

También sobre Pedro y sobre sus sucesores actuaría el Espíritu de Dios con un cometido concreto: el de regir los destinos de la Iglesia. Así ha sido a lo largo de los siglos, y así será hasta el final de los tiempos, a mi entender, por voluntad de Dios.

 

Esta es mi opinión, querido Joaquím, y esta es la opinión que compartimos quienes, sabiéndonos Iglesia, aceptamos la voluntad de Dios. Eso no quiere decir que en la Iglesia no haya vaivenes. Lo que defendemos es que reconocemos en la Iglesia, actuando toda ella bajo la autoridad del Papado, la actuación del Espíritu de Dios.

 

Espero que mi interpretación te interese...

FIANDO RISAS

Mis nietitos nos prestan sus risas; unas risas que, como diría el poeta, nos hacen libres, nos ponen alas.

Su bienestar, su reconocimiento, su felicidad de saberse amados nos hacen felices.

Con ellas olvidamos nuestra monotonía, nuestros problemas, nos extasiamos...

Nos extasiamos ante el milagro de su nueva vida, de una vida que se nos ha dado y la que a través nuestro procede.

¡Con qué fuerza viven!, ¡con qué fuerza piden vivir!.

 Que Dios os bendiga, auténticos regalos de Dios.

Que sigáis prestándonos vuestras risas.

Que siempre sepáis reir así, por más difícil que la vida sea,

... y que nosotros sigamos viendo en vuestras risas un motivo para la contemplación y la alabanza.

Esker'ik asko, Pablo eta Irati, Irati eta Pablo.

LA ESPERANZA DE UNA ESPERA

LA ESPERANZA DE UNA ESPERA

Puesto que dicen que una imagen vale más que mil palabras, me van a permitir hoy presentarles una que se me antoja perfectamente comprensiva de aquello que no es la esperanza. Su autor es un tal Fidel.

Se trata de una reflexión sobre la locura y/o la cordura (Ez-eroa se llama), a través de la que se plantea el autor hasta qué punto el hecho de esperar algo (itxaron) equivale o es lo mismo que el hecho de tener esperanza (itxaropena).

Esta imagen ha permanecido largo tiempo en mi ordenador como salva-pantallas, y sé por qué me impresionó vivamente. Digamos que en demasiadas ocasiones, me he sentido identificada con aquel ser humano que, sentado en el suelo, esperaba.

Aquel ser humano me interpelaba. No mostraba ninguna actividad. Permanecía en un recinto del que, pese a tener las puertas abiertas, no mostraba actitud alguna de evadirse. Simplemente esperaba a que le dieran su pan (ogia).

 

Acostumbrado a su rutina y pese a tener frente a sí las puertas abiertas hacia la luz de su libertad, este ser humano esperaba algo, pero ese algo sólo era pan. Su falta de horizonte, su pasividad: ésas eran sus verdaderas cadenas.

¿Cuántas veces no nos pasa eso?. ¿Cuántas veces no nos conformamos con que nos den un mendrugo de pan?...

El mendrugo puede tener distintas formulaciones, pero una misma es la idea: Nos conformamos con tener; nos conformamos con haber tenido, pero siempre algo.

Ahí termina nuestro recorrido, sin darnos cuenta de que lo importante no es tener algo, sino aquello que hemos hecho o que podemos hacer para poder conseguirlo.

Son nuestras obras las que nos transforman. Son sus efectos los que nos llevan a avanzar en un determinado sentido.

Es caminando hacia la luz como la alcanzaremos. Si lo permitimos, es esa Luz la que nos guiará. Es caminando hacia Ella como seremos auténticamente libres, porque es en Ella precisamente donde reside la auténtica libertad.

Es ésa la raíz de la auténtica esperanza, y es el tender hacia Ella lo que nos convierte en seres esperanzados.

Ante ella, el tener material se desvanece porque no es en él en lo que Ella está basada. Si miramos a nuestro interior, podemos darnos cuenta de que el tener material es en demasiadas ocasiones nuestra auténtica cárcel.

Sólo levantando nuestros ojos hacia la Luz podemos ampliar nuestro horizonte. Sólo así sabremos hacia dónde dirigirnos. Caminemos, pues hacia la Luz.

LA ORACIÓN DE SAN IGNACIO

Puesto que mañana Dios mediante celebraremos la festividad de San Ignacio de Loyola, quería aprovechar esta ocasión para felicitar a los 19.216 miembros de la Compañía de Jesús (son datos a fecha 1 de enero de 2007), de entre los que 13.491 son sacerdotes, 2.049 escolares, 1.810 hermanos y 866 novicios.

Los mismos datos dicen que en el transcurso de 2006 ingresaron en la Compañía 486 personas, que la dejaron 378, y que el promedio de edad de todos los jesuítas es de 57,34 años.

Como si entre ellos nos hallásemos, queremos con ellos suplicar al Señor que nos de la gracia de conocer y cumplir con perfección su santísima voluntad, y lo haremos mediante una oración que San Ignacio rezaba con todo el corazón y que dice así:

"Tomad Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer. Vos me lo dísteis, a vos, Señor, lo torno. Todo es vuestro; disponed de mí a vuestra santa voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta"

Que Dios nos de la gracia de que sepamos ser hábiles instrumentos en sus manos, y de que se haga en nosotros y a través nuestro su Voluntad. Que así sea.

LA PERSONALIDAD DE JESÚS

Este artículo me ha venido hecho, pero no puedo sino compartirlo y ofrecérloslo compactado a vuestra consideración. Es del predicador del Papa, el P. Cantalamessa, quien parafraseando e interpretando a Su Santidad, dice así:

«Sin el arraigo en Dios –escribe el Papa-, la persona de Jesús es fugaz, irreal e inexplicable. Considerar a Jesús a partir de su comunión con el Padre., éste es el verdadero centro de su personalidad».

Muchos no creyentes escr iben hoy sobre Jesús, dice el P. Cantalamessa, convencidos de que son ellos los que conocen al verdadero Jesús, no la Iglesia, no los creyentes. Lejos de mí (y creo que también del Papa) la idea de que los no creyentes no tengan derecho a ocuparse de Jesús. Jesús es «patrimonio de la humanidad» y nadie, ni siquiera la Iglesia, tienen el monopolio sobre Él. El hecho de que también los no creyentes escriban sobre Jesús y se apasionen con Él no puede sino agradarnos.

Lo que desearía mostrar son las consecuencias que se derivan de un punto de partida tal. Si se niega la fe en Dios o se prescinde de ella, no se elimina sólo la divinidad, o el llamado Cristo de la fe, sino también al Jesús histórico tout court; no se salva ni siquiera el hombre Jesús. Si Dios no existe, Jesús no es más que uno de los muchos ilusos que oró, adoró, habló con su sombra o con la proyección de su propia presencia, por decirlo al modo de Feuerbach. Pero ¿cómo se explica entonces que la vida de este hombre «haya cambiado el mundo»? Sería como decir que no la verdad y la razón han cambiado el mundo, sino la ilusión y la irracionalidad. ¿Cómo se explica que este hombre siga, a dos mil años de distancia, interpelando a los espíritus como ningún otro? ¿Puede todo ello ser fruto de un equívoco, de una ilusión?

La mirada del Papa ha sido adecuada: sin el arraigo en Dios, la figura de Jesús es fugaz, irreal; yo añadiría contradictoria. No creo que esto deba entenderse en el sentido de que sólo quien se adhiere interiormente al cristianismo puede entender algo de él, pero ciertamente debería alertar respecto a creer que sólo situándose fuera de éste, fuera de los dogmas de la Iglesia, se pueda decir algo objetivo sobre él."

¿No os ha gustado?...

Tal vez vosotros tendríais algo que aportar...

LA REALEZA DEL AMOR

Relacionado con el artículo "El Carpe Diem del Amor", aparece un comentario de mi amigo el micólogo (al que denomino así porque su alias es soy@setas.com) que merece por sí mismo una consideración.

Dice así:

"Una definición la de “amor verdadero” bastante restrictiva por otro lado. Cabría pensar quizá en el altísimo porcentaje de la población que termina sus vidas sin acceder, ni aspirar a ese “nivel” de amor. Teniendo en cuenta que el amor no parece ser un requisito indispensable para el matrimonio (es mi opinión, pero bastará con recordar cualquier boda de la realeza de los últimos siglos, para darse cuenta de que impedimento serio no es), quizá estemos hablando de una opción existente, al alcance de aquellas personas conocedoras y deseosas de tal, de manera equivalente al nivel de amor al que puede aspirar una monja de clausura, pero no excluyente de niveles intermedios de amor, increíblemente cariado en sus formulaciones"…

Yo me temo que no hay niveles intermedios en el Amor, “arrobasetas”: sólo en su práctica, en nuestra participación…

Y te digo además, que si hay algo que realmente resulta real en el Amor, es su condición de perceptible y su condición de añorable también.

Ambas cualidades subyacen en nuestras relaciones, y es por tanto lógico que coexistan tanto en las uniones de hecho, como en los matrimonios morganáticos, en las experiencias místicas o en cualquier otra modalidad de relación en la que nos decidamos a entregar nuestra intimidad.

Todos sabemos de amor y de desamor. Ni siquiera podemos confundirlos en cuanto el verdadero amor se nos hace manifiesto. Sencillamente sabemos que lo es. No es cuestión de formulaciones porque no puede restringirse a nuestra interpretación.

Lo que nos confunde es la idea de sentirnos a nosotros mismos como medida de todas las cosas. Así no es. El Amor está ahí para todos, y nuestro criterio no modifica en modo alguno su naturaleza puesto que no es susceptible de restricción.

Como te digo, está ahí y está ahí para todos. Sólo hay que tener la mirada limpia para percibirlo, y un corazón puro para participar generosamente de Él, y eso sea cual sea nuestro momento y sea quien sea el otro sujeto con el que queramos compartir nuestra participación.

Éstos si que son los requisitos para un verdadero  matrimonio y para decidirnos por tanto a una común-unión en el Amor.