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LA GLOSOLALIA

Se entiende por glosolalia (del griego glossa,  “lengua”; y lalein, "hablar"), el fenómeno acaecido en Pentecostés sobre las comunidades de la Iglesia primitiva consistente en la capacidad de los apóstoles de hablar lenguas extranjeras (que no habían estudiado) bajo la acción y con el poder que les otorgaba el Poder del Espíritu de Dios (ver Hechos 2:4).

Ya sabéis que cuando hablamos del Poder del Espíritu de Dios hablamos de la forma de actuar ilimitada del Espíritu de Dios (del Espíritu Santo), y que porque esto es así (porque el Espíritu de Dios actúa a través nuestro), nuestra articulación voluntaria es don cuando la asume el Espíritu para orar a través de ella con voces inenarrables (es decir, para ponernos en relación con Dios) de un modo absolutamente superior a nuestra capacidad.

Así pues, aunque el fenómeno de la glosolalia parezca ser un fenómeno exclusivo del cristianismo del primer siglo, lo cierto es que el mismo se corresponde con el fenómeno de Pentecostés y con el don de sí mismo otorgado por el Espíritu de Dios a los hijos de la Iglesia,

o        a través de los apóstoles,

o        siempre para una misión,

o        y que como don subsiste en la actualidad por cuanto que, como tal, no está sujeto a limitación temporal.

Con mi pretensión de llegar a ser un poco glosólala para vosotros del otro día por tanto, no pretendía haceros reír, sino invocar a Dios para que a través de mis reflexiones, llegáramos todos a comprender la importancia de hacer coincidir infusión con misión.

Esta perspectiva es precisamente la que me va a hacer reflexionar sobre lo que yo creo que constituye lo realmente específico del Sacramento de la Confirmación.

Estamos ya ante un ser humano no sólo abierto a la transcendencia, sino (porque sobre ese ser humano y desde el momento de su Bautismo actúa el Poder del Espíritu de Dios) capaz de Ella.

Bajo su influjo, ese mismo ser humano ha ido evolucionando a lo largo de su corta o larga vida mística, hasta llegar un momento en que “por si mismo” es capaz de comprometerse,

o        de comprender el sentido de su vida (efecto de la vitamina de la fe para este Sacramento)

o        de fijarse el alcanzarlo como objetivo para sí mismo (efecto de la vitamina de la esperanza)

o        y de, consciente de ambas realidades, abandonarse para lograrlo en las manos de nuestro Buen Dios (efecto, por último, de la vitamina de la caridad)

Así, a un cristiano ya consciente y convenientemente formado, dentro de la Iglesia (y como en su momento lo hizo Jesús en primer lugar con los Doce y luego con los Setenta) el Señor llega a otorgarle una misión.

Cada uno tendremos la nuestra.

Para “signarla”, es decir, para hacer en el confirmando expresión de ese destino, la Iglesia le unge con un óleo significativo de su pertenencia a un Pueblo de Reyes a través del que el cristiano es también  “vigorizado” (como a un atleta se le vigoriza), para que, a partir de ese momento y con la fuerza de las vitaminas del Sacramento de la Confirmación pueda comenzar a actuar,

o        siendo consciente de la voluntad salvífica de Dios,

o        motivado por la Gloria a alcanzar,

o        y con su espíritu vigorizado con la fuerza de la Caridad.

La misión de ser cristiano es siempre una gran misión.

Pero para esas alturas ese cristiano ya sabe que la Gloria que persigue habrá de alcanzarla, y que sus logros o sus fracasos repercutirán en la comunidad. Por lo tanto, se sabe ya plenamente Iglesia, y como tal, acepta en Ella su participación.

Éste es el momento de la madurez, que es lo que pretendía decirle a Martika cuando comenzamos con esta serie dedicada a los Sacramentos. Esperemos que un mínimo de glosolalia haya recaído tanto sobre este artículo como sobre el contenido de nuestra misión, de modo que, hasta donde de nosotros dependa, sepamos utilizar cualquier medio de expresión para manifestar no nuestra gloria, sino la Gloria de Dios. Que así sea.
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5 comentarios

Gorka -

Todos somos Hijos de Dios y con el Bautismo lo oficializamos.
Si no teníamos uso de razón cuando se oficializó esa gran verdad que nos capacita para ser más personas , más libres, más felices La confirmación, esa oficialidad realizada en el bautismo, lo hacemos personalmente.
El Bautismo de un adulto ya es confirmación.
He dicho que la vida de Dios nos la capacidad de ser verdaderas personas
Ejemplo de ello es Jesús lavando los pies, donde claramente dice que Dios ha venido a servir y no ha servirse de los demás.
Al acabar de lavar los pies les dice a los apóstoles : si hacéis esto seréis felices.
El centro de gravedad está fuera de uno mismo; esa muerte es vida.
Jesús fue en todas la èpocas de su vida una expresión de toda la grandeza que encierra en el lavatorio de los pies.
No se trata de una comedia de Dios sino la expresión gráfica.
Dorota lo dice de una manera mejor desarrollada en su trabajode hoy y en concreto:
" de comprender el sentido de su vida (efecto de la vitamina de la fe para este Sacramento)
-de fijarse el alcanzarlo como objetivo para sí mismo (efecto de la vitamina de la esperanza)

-y de, consciente de ambas realidades, abandonarse para lograrlo en las manos de nuestro Buen Dios (efecto, por último, de la vitamina de la caridad)"

dorota -

Puede que sí, Hola...
En mi vida ha habido personas mucho más jóvenes que a mis efectos han tenido importantes misiones.

Hola -

No cabe duda de que debe ser antes, y algun tipo de confirmacion despues cuando se bautiza un bebe... otro gallo cantaría si el bautismo se celebrara a los 30... ya sabemos que no es demasiado tarde para empezar ninguna mision, no?

dorota -

Pues, como te digo, el Bautismo es previo a la Confirmación...

Martika -

No puedo estar mas de acuerdo. Aunque sigues sin convencerme con lo del bautismo!!jejeje. Seguiremos glosolando!!!
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