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POR QUÉ NOSOTROS NO

A un año vista, bueno es que hagamos una reflexión en conjunto para poner de manifiesto que nuestro blog no pretende ser un blog sensacionalista, sino un vínculo de unión y un espacio de comunicación en el que un@s y otr@s nos sintamos cómod@s compartiendo y profundizando en una común apetencia cual es el conocimiento de Dios.

 

Las cosas así, y aunque en ocasiones podamos plantearnos o incluso criticar alguna intervención de representantes significativos de la Iglesia –por no decir de nosotros mismos- lo haremos desde la plena consciencia de nuestra pertenencia a la misma.

 

Somos cristianos “por la Gracia de Dios”.

 

Es el Espíritu de Dios que habita en nosotros precisamente el que nos constituye como Iglesia, tanto al Vicario de Cristo como al más reciente de los bautizados.

 

Vamos a decir por tanto, que todos “tenemos derecho” a ser Iglesia y que “tenemos deber” de modo concomitante, de ejercer como Ella.

 

Pero sabemos también que la Iglesia tiene una realidad temporal y que como tal precisa ser gobernada, una misión que se les encomienda -en principio y de entre todos sus miembros- a las personas más capacitadas.

 

Algunas de sus decisiones pueden ser conflictivas. Otras, incluso penosas. Pero aunque en realidad no tengamos ninguna garantía de acierto en la toma de decisiones, sabemos que incluso con ellas, incluso gracias a ellas, incluso a pesar de ellas o incluso después de que las mismas puedan ser superadas, la Iglesia sigue avanzando a través de los siglos pues es el Espíritu de Dios quien la anima y vivifica, y quien genera en los cristianos -ante determinados problemas- renovadas propuestas de solución.

 

Algunas de las soluciones están ensayadas, y otras no.

 

En el primero de los casos podríamos situar el planteamiento que nos hacía Martika el otro día, y en el segundo el que nos hacía Joaquim.

 

Ambos tenían que ver con decisiones tomadas en torno a la administración del Sacramento de la Eucaristía: en el primer caso, relacionándolo con la necesidad o no de uniformizar el atuendo de l@s comulgantes, y en el segundo, con el hecho de habérsele suministrado la Comunión a una persona significativa de una concepción política determinada manifiestamente proclive al aborto.

 

La manera correcta de interpretar ambas situaciones nos la planteaba Gorka97 en el mismo artículo. “Los Sacramentos son para las personas” –nos decía- “y no las personas para los Sacramentos”.

 

Lo que realmente importa para la recepción de un Sacramento, es el conocimiento adecuado de lo que representa y la disposición interior. Poco importan los atuendos o las componendas. No seremos nosotros por tanto quienes juzguemos al Sr. Giuliani por haberse acercado a recibir la Eucaristía, ni tampoco al Sacerdote que se la haya suministrado si únicamente estaba considerando su disposición interior.

 

Podemos juzgar sin embargo el hecho como escandaloso, pero por otros motivos. Parece ser que no se respetó un acuerdo anterior que podía haber  evitado el escándalo, pero no es de eso de lo que quería hablaros yo.

 

La cuestión es que –según dicen quienes la responsabilidad ostentan- “con el cargo” viene “la carga”.  

 

Pero aparte de lo que de carga la responsabilidad supone, tal vez esa carga se vea gravada en ocasiones por nuestra ligereza, que es precisamente lo que mediante este artículo pretendíamos denunciar.

 

Hablaríamos de juicios de valor formulados sin la suficiente mesura, y que propalaran de un modo indiscreto una determinada situación.

 

Pero si decimos “de un modo indiscreto”, no es porque creamos que las cosas no deban saberse, sino porque creemos que las cosas de la Iglesia realmente han de saberse tal y como son,

  • han de ser transmitidas con las dosis de sensatez y de tacto suficientes,
  • con un espíritu constructivo,
  • y siempre con la debida delicadeza a la vista de su condición.

 En resumidas cuentas: hemos de hablar de la Iglesia desde el amor.

Como si de nuestra propia familia se tratara.

Reconociendo sus defectos, pero confiando y favoreciendo siempre su renovada re-conversión.

 

Esto es, al menos, lo que con nuestro blog pretendemos, y eso es también lo que, a mi modo de ver vamos consiguiendo, gracias a vuestra colaboración y con la sustentación de nuestras razones…  

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8 comentarios

Gorka 97 -

Repito lo dicho por Dorota:
"Por encima de ello, estaría mi conciencia; pero considero que el mutuo entendimiento sería posible, siempre que prevaleciera el amor a la Verdad.
Repito las frases de Dorota:
"Ése es el verdadero ecumenismo.
Cualquier autor, o cualquier autora, pueden tener una parte de verdad y una parte que no lo sea tanto frente a la Verdad revelada".
La Jerarquía católica a veces ha caido en lo que Jesús rechazó , el Mesianismo identificado con un poder político.Algunos lo hemos vivido en el uso del poder eclesiástico, religioso en el que obedecer a Franco era obedecer a Dios.
Pero el Espíritu de la Verdad tiene, la fuerza de Dios que es, y será simepre más fuerte que la muerte:la fuerza mostrada en la resurrección que venció a la muerte en la misma muerte.Siempre había la luz de la Verdad, manifestada de muchas maneras; era cuando menos abandonabas la barca.
Jesús resumirá la esencia de la moral y de la espiritualidad cristiana: "el más grande en el Reino es aquel que sirve"

Dorota -

Tienes razón, Joaquim: ¡pensemos!...
Pero no como izquierdas o como derechas sino como Iglesia, porque en ese foro que entre todos construyamos todo se puede argumentar

Joaquim -

Sabes que las iglesias de Pablo y las de Juan (y las de Pedro), aunque no seguían los mismos caminos, se dieron al final cuenta que el camino lo podían hacer juntas. Después, con machacona y sospechosa insistencia, quieren convencernos de al acercarnos a aquellas maneras de entender el mensaje lo tenemos que hacer de forma conjunta, pues hay el riesgo claro de que nos demos cuenta de que hubo un tiempo en que convivieron maneras diferentes de entenderlo. No abogo en absoluto por una revisión de los dogmas, los dogmas están bien donde están, pero, eso sí, que dejen pensar a la gente de Iglesia que piensa, pues en el siglo XXI hay cosas que ya no se pueden aguantar. A mí me gustaría ver a la CDF prohibir enseñar o amonestar a sacerdotes que se pasan de frenada por la “derecha”, pues hasta ahora, dejando de lado a los lefevrianos, que se han ido solitos, sólo se han apretado las tuercas a los del “ala izquierda”.

Y me encantaría que en la Iglesia y entre la gente que sabe pudiese haber ese mutuo entendimiento por el que abogas, pero sabes que los procedimientos de la CDF no incluyen el derecho de defensa del imputado. Por lo demás, no me parece que la Iglesia sea una torre de babel ni que haya peligro real de que lo sea y me parece un excelente lugar (uno de los mejores) donde reflexionar sobre los misterios de la vida y sobre las diversas caras de la Verdad, aunque no el único.

Dorota -

Tu argumentación es muy buena, querido Joaquim. Pero yo me quedo con la Iglesia de Pablo, y con la Iglesia de Juan, porque da la casualidad de que los dos hablan de la misma: de una Iglesia en la que cogen "los del Vaticano", "los del Opus", y los que pudiéramos opinar en un momento dado como Martika y como tú.
No seré yo la que defienda una incoherencia con el Evangelio o un abuso de poder. En realidad no es la primera vez que en este blog formulamos nuestras alegaciones ante uno u otro tema.
La idea tampoco es que practiquemos la papalatría o la iglesiolatría como tú dices, pero tampoco ningún otro tipo de herejía de la que en ocasiones el Magisterio de la Iglesia nos advierta.
Volvemos a lo mismo: no seremos nosotros quienes juzguemos a un@ u otr@ autor o autora.
Lo que sucede es, que como le decía a Martika, algunas de las decisiones que toma el Magisterio de la Iglesia se adoptan en consideración a la experiencia que se ha obtenido de situaciones similares ya pasadas, y en ese sentido la Iglesia puede y debe advertirnos para que no equivoquemos el rumbo ni se desperdiguen nuestros esfuerzos.
Ya sabéis que yo misma me considero libérrima argumentando en algunas ocasiones, y en realidad os hablo con total honestidad de lo que con mis cortas entendederas entiendo yo. Pero si en un momento determinado la Iglesia (con una autoridad que le reconozco de antemano) me reconviniera, no os voy a decir que lo admitiría sin más ni más, pero sí que trataría de analizar las claves de lo que Ella considerara un error.
Por encima de ello, estaría mi conciencia; pero considero que el mutuo entendimiento sería posible, siempre que prevaleciera el amor a la Verdad.
Ése es el verdadero ecumenismo.
Cualquier autor, o cualquier autora, pueden tener una parte de verdad y una parte que no lo sea tanto frente a la Verdad revelada. Ése es ciertamente el contraste.
Creo además que se deben dar nuevas formulaciones y que no sobra nadie aportando su verdad, pero pienso que tampoco tendría ningún sentido que la Iglesia fuera una nueva Torre de Babel con nuestras concepciones particulares.
Torre de Babel no, entonces.
Don de lenguas sí, pero siempre animados por el Espíritu de la Verdad.
Él es el que clama por la unidad de la Iglesia, y Él es el que la llevará a la unidad completa sin que sobre uno sólo de nosotros.

Joaquim -

Pues yo diría, tomando prestadas las palabras de Gorka, que la Iglesia es para las personas y no las personas para la Iglesia. No siempre parece que en la Iglesia quepan todos, que se pueda hablar y opinar libremente. La Iglesia perfecta sería la que dejara hablar a Hans Küng, a Jon Sobrino, a J.A. Pagola y a tantos más, gente que a menudo dicen cosas más interesantes que las ñoñerías oficiales al uso. La Iglesia sería aún más perfecta si no permitiese y alentase la papalatría y la iglesiolatría, herejías como las que más pero oficiosamente autorizadas. Aquí recordaría la oración del capítulo 17 del evangelio de Juan en que rogaba por la unidad de las iglesias en su diversidad, paradójicamente opuesta a la muy perniciosa doctrina del si hemos aguantado así 20 siglos para qué tendríamos que cambiar. Saludos.

PD.: Martika tiene razón.
PD.: Deseo un buen viaje a nuestra gurú. Recuerdos a Joseph.

Dorota -

¡Pero qué fuerte has entrado, querida Martika!...

¿Sabes lo que pasa?...

Que, como diría S. Pablo nosotros no somos de Pedro ni de Juan. La Iglesia, o es una, o no es Iglesia.

¡Y ahí cabemos todos!. Los del Opus también.

No somos una Iglesia perfecta, pero sí somos la Iglesia que fundó Jesucristo.

¿O tú crees que los apóstoles, por sí mismo, eran mejores que nosotros ahora?...

La Iglesia ha pasado y pasará por momentos distintos y difíciles, pero lo sustancial, es que sobre Ella y contando con todas nuestras deficiencias, actúa el Espíritu de Dios.

Mira:

La semana que viene -si Dios quiere- iré a Roma. Allí se puede observar, según tengo entendido, el esplendor de muchos siglos, pero también se puede observar un espíritu de adoración, una exigencia de perfección en el trabajo (me refiero a todas las obras de arte motivadas por el servicio a la contemplación y hechas con auténtico amor a Dios), y el testimonio de cuantos dieron su vida y sufrieron persecución por razón de su fe.

Todo ésto es Iglesia, querida Martika: adoración, esfuerzo, testimonio...

Cambia si quieres el escenario y lo reconocerás...

Martika -

Y un corte de manga para el OPUS!

Martika -

Uff!!!Para nada Dorotatxu. Mi iglesia y la de Cristo no tiene nada q ver con el Vaticano. Y necesita ser organizada no gobernada, y gente q crea en el amor no en el miedo.
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