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::: Dorotatxu :::

LA EPIFANÍA DE MICAELA

La posibilidad de haber oído mal fue lo que hizo que me levantara, pero no había sido así.  Bajé al piso inferior y en el salón estaba Micaela, un ser que pareciese haber sido creado para hacer felices a los demás. Quería explicarme su experiencia “en la fiestuqui” de la Epifanía, su primer Cotillón.

Quería "cotillear".

Así, nos sentamos ante un refresco, y comenzamos a hablar. Yo ya había estado allí otras veces, y sin embargo despertaba mi interés todo lo que ella tenía que contar.

Lo primero que me dijo es que allí todos le parecíamos seres bellísimos. Ella misma llegaba realmente transfigurada.

¿Incluso Klaus, le pregunté yo? -porque no os lo había dicho, pero yo me llevé conmigo a mi amiguito al Cotillón- Y sí, me contestó ella: tu perrito también. Hasta las hortalizas, las naranjas y las flores que allí había le parecieron especialmente frescas y olorosas según me comentó.

También me comentó lo mucho que le habían llamado la atención los Reyes Magos. Dice que se les veía sencillos y grandes dignatarios a la vez. Que por un lado eran como nosotros, y, por otro, no dudaban en arrodillarse y rendir pleitesía a aquel Chiquitín que ellos reconocían como a su Rey…

Vió la ternura de María y la solicitud de José, pero lo que sobre todo le impresionó fue la mirada de aquel Niño. No hablaba, ¡claro! (decía ella), pero te miraba de un modo tan especial… 

Parecía que te conociese desde hace mucho. Que no fuera necesario explicarle nada. Que sólo quisiera que le quisieras a Él.

Yo nada le dije (me confesó Micaela), ni siquiera le hice una carantoña. Sólo estaba allí,

 … ¡y Él me sonrió!...

También le pareció que su mirada sembraba futuro.

Esto no sabía explicármelo muy bien, pero yo le comprendía, porque con ella yo estaba recordando a mi vez el momento en el que Él me enamoró...

Fue un momento de cambio. Lo recuerdo perfectamente, porque entonces fue cuando fui capaz de distinguir entre lo que yo estimaba amable y el verdadero Amor.

Comprendí que Él estaba allí, que Él era el Amor, y que Él estaba allí “amándome” y “para mí” desde siempre y aunque aún yo mo me hubiera fijado nunca en Él.

Y, si esto era así, ¿cómo podía no confiarme?...

Desde entonces comencé a tratarle como a un amigo; a tratar de complacerle para que me sonriera porque quería -como ahora quiero- seguir enamorada por su sonrisa y seguir sabiéndome hermosa para Él.

Me di cuenta de que realmente estaba mirando al Niño con los mismos ojos que lo hacían los Reyes Magos, y me dí cuenta también de cómo su regalo era ya una realidad en mí.

Desde aquel día, yo sigo acudiendo al Cotillón de la Epifanía para disfrutar de esa experiencia y para compartirme: decidida a ser un regalo a mi vez para los demás.

Un regalo que, aunque antes se sentía pobre y desvencijado, de repente se siente bello y valioso,

… porque aquel Niño que sabe cuanto soy, he sido y seré, hace –viéndome a través de sus ojos- que me sienta hermosa: que me hermosee, sabiéndome hermosa para Él.

Eso es precisamente lo que sucede ante la Luz de la Navidad…

Todas estas reflexiones venían a mi cabeza mientras le escuchaba a Micaela.

Yo ya se que no podrá desenamorarse de Ti, Chiquito mío, y por eso me alegro mucho de haberle invitado a tu fiesta, de haberos presentado, de que ya seáis amigos los dos…

Y se también que, a partir de ahora, todos los que allí estábamos celebraremos cada año, juntos y contigo, el haberte cooncido:

... tu radiante Epifanía, y tu gozosa Navidad...

Asko maite zaitut (te amo).

Yo me comprometo a estar allí.

 

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13 comentarios

Dorota -

Se me había olvidado deciros, que efectivamente Micaela era el nombre del hamster de una persona, quien -eso sí- realmente parece haber sido creada para hacer felices a los demás.

Begoñi -

Después de leerte, respiro hondo y es como si se hubiera hecho más espacio dentro de mí. Un cotillón estupendo

Dorota -

Me alegro de que te haya resultado tan entrañable, Antonio.
Contigo también esperamos contar próximamente.

Almu -

Yo no me llamo Micaela, pero también me sentí así.
Además, pienso que ese nombre será un plural mayestático, digo yo...

Mikaela -

Perdona,bonita,pero Mikaela soy yo,jejeje. Y aprovecho para dar las gracias

Antonio -

Me ha enternecido a la vez q me ha despertado una ancha sonrisa!

Daniel -

Te has pegado un excelente recorrido por las fiestas de Navidad. Me ha gustado mucho sobre todo este último artículo. Gracias

Micaela -

Me ha encantado tu artículo.
Besos de Micaela

Dorota -

Estoy muy contenta de que te hayas incorporado, Manuel.
Me alegro de que mi capricho te haya gustado y te doy las gracias por tu felicitación.
Eres muy amable.
¡Hasta pronto!

Manuel -

El anonimato de un blog te deja interesarte por muchos asuntos sin desenmascararte. Yo ante este me presento,por ser tan clarificador con un puntito de imaginación!Mis felicitaciones

Martika -

Ah!Y es a muchos a los q nos presenta día a día al niñito,y nos enseña a amarlo en cada momento y sobre todo a entenderlo un poquito mejor!Somos muy afortunados,

Martika -

La verdad es q hay fiestas al alcance de cualquiera y aún asi hay quien se resiste a asistir a ellas!

Gorka 97 -

"Vió la ternura de María y la solicitud de José, pero lo que sobre todo le impresionó fue la mirada de aquel Niño. No hablaba, ¡claro! (decía ella), pero te miraba de un modo tan especial".
Así es Dios , ese Niño-Dios, con todos, es Gure Aita eta Ama con cada uno de nosotros.
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