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¡PERO QUÉ SABIO DEBÍA DE SER AFRAATES!...

Benedicto XVI nos dice que la oración para el cristiano no consiste sino en llevar a Jesús en el corazón. Es la conclusión a la que llegó este miércoles durante la audiencia general en la que presentó las enseñanzas del obispo Afraates el Sabio, quien vivió en el actual Irak, y al que definió como «uno de los personajes más importantes y, al mismo tiempo, más enigmáticos del cristianismo siríaco del siglo IV». 

«Según este antiguo “Sabio”, la oración se realiza cuando Cristo habita en el corazón del cristiano, y lo invita a un compromiso coherente de caridad con el prójimo», explicó el Santo Padre a los más de 15 mil peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.Citando al obispo iraquí, el Papa explicó que

  • la oración «es aceptada cuando consuela al prójimo.
  • La oración es escuchada cuando en ella se encuentra también el perdón de las ofensas.
  • La oración es fuerte cuando rebosa de la fuerza de Dios».

«Con estas palabras, Afraates nos invita a una oración que se convierte en vida cristiana, en vida realizada, en vida impregnada de fe, de apertura a Dios y, así, de amor al prójimo», explicó el Santo Padre.

Fiel a la tradición siríaca, el sabio obispo presentó la salvación realizada por Cristo «como una curación y, por consiguiente, a Cristo mismo como médico». «En cambio, considera el pecado como una herida, que sólo la penitencia puede sanar».

«Un hombre que ha sido herido en batalla -decía Afraates-, no se avergüenza de ponerse en las manos de un médico sabio». Y añadía: «del mismo modo, quien ha sido herido por Satanás no debe avergonzarse de reconocer su culpa y alejarse de ella, pidiendo el remedio de la penitencia».

Para el Papa al igual que para Afraates, Cristo es el «maestro de oración».

Para mí también.

¿No lo creéis vosotros así?

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2 comentarios

Bea -

Desde luego a mí también.
El artículo por lo demás me ha encantado.

dorota -

La consideración del pecado como herida está bien, pero más que pensar en ella como inflingida por Satanás y que acarrea una culpa, tal vez nos diera más luz hablar del pecado como de una conducta personal inconveniente para nosotros mismos, y susceptible en todo caso de corrección siguiendo las indicaciones de nuestro especial Doctor.
A mí me gusta más.
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